Las altas temperaturas registradas en primavera y verano aceleraron de forma drástica el metabolismo de la planta y la maduración del fruto
se ha adelantado de manera histórica (entre 15 y 20 días, e incluso comenzando en algunas zonas a finales de julio) debido a las intensas olas de calor extremo y al déficit hídrico acumulado durante el ciclo vegetativo de la vid.
Las altas temperaturas registradas en primavera y verano aceleraron de forma drástica el metabolismo de la planta y la maduración del fruto
El rigor climático provocó que la uva acumulara azúcar con gran rapidez mientras perdía acidez, obligando a cosechar antes para salvar el equilibrio del futuro vino.
La falta de lluvias y la sequía redujeron el tamaño del grano por deshidratación, comprimiendo los tiempos del ciclo vegetativo en gran parte de las regiones vitivinícolas del país.
Este fenómeno dejó de ser una incidencia aislada y responde a una tendencia global de calentamiento que altera los ciclos tradicionales de la agricultura en España.
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